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Marianistas en México

HIJAS DE MARIA INMACULADA (FMI)

Nace en el castillo de Trenquelléon una niña llamada Adela. Con quien el P. Chaminade comenzaría a trabajar más tarde. Desde muy temprana edad brotó en ella un profundo amor a Jesucristo, tanto, que a los 14 años pidió permiso a su madre para entrar en el Carmelo. Pero su familia, que servía al rey de Francia, tuvo también que dejar el país y pasar al exilio, primero en Portugal y después en España.

Dos personas, dos vocaciones únicas, dos destinos que pronto harían confluir su intuición gracias a una tercera persona. El contacto entre ellos se realizará por correspondencia. En 1808 Chaminade tiene 47 años y Adela 19. Desbordantes de dinamismo misionero han entregado sus vidas a la reconstrucción del tejido cristiano de una Francia completamente desgarrada en el plano social, material y espiritual. El reúne a hombres y mujeres de todas clases, condiciones y edades en Congregaciones de laicos. Ella ha comenzado ya una Asociación de jóvenes para servir a los más pobres y evangelizar en el medio rural. Los dos, por tanto, están situados en la misma longitud de onda. El Espíritu Santo está haciendo en ellos, su obra. Chaminade comunica a Adela los beneficios de la consagración a María y poco a poco el ” querido proyecto ” va surgiendo en el corazón de Adela, y ve la luz el 25 de Mayo de 1816: nace la Congregación de Hijas de María Inmaculada.

Reunidas en comunidades animadas por la fe, nos esforzamos en vivir el ideal de la primera comunidad de Jerusalén tendiendo a tener un solo corazón y una sola alma y a mostrar con nuestro testimonio que, hoy como en la primitiva Iglesia se pueden vivir las exigencias del Evangelio ( Regla de Vida, I.4 )

Queremos vivir de la fe como nuestros Fundadores contemplando cómo actúa Dios en el mundo y en el corazón de los hombres, nos transformamos, poco a poco, en mujeres de fe que miran las realidades de nuestro tiempo con la mirada misma de Dios (Regla de Vida, I.5 ).

La oración, corazón de nuestra vida religiosa, personal, comunitaria y apostólica, nos permite penetrar en la intimidad con Jesucristo y acoger su amor al Padre y a los hombres. Nos vivifica para la misión. En un mundo sediento de eficacia esta oración gratuita es el signo (Regla de Vida, I.52)

Compartiendo las alegrías y los sufrimientos de los hombres nos esforzamos en anunciarles la Buena Nueva, que nos da vida. ( cf. Regla de Vida, I.6 )

Fin de la Congregación y de la Misión…

Fieles a la intuición primitiva aceptamos de la Iglesia cualquier misión que nos lleva a trabajar en la educación ” de la fe y de las costumbres cristianas ” en la ” multiplicación de cristianos ” en el desarrollo de comunidades vivas, y en la formación de apóstoles (cf. Regla de Vida, I.6)

En Alianza con María

Por su fe, su apertura a la Palabra y su disponibilidad total, María es la respuesta perfecta a las llamadas del Señor Jesucristo, Hijo de Dios, hecho Hijo de María, para la salvación de los hombres. Asoció a su Madre a todos los misterios y a su misión. Nuestros Fundadores comprendieron el papel de María, en la historia de la Salvación; por ello, quisieron que nuestra profesión religiosa fuera una alianza con María ( R.de V. I.7 ) que nos dice ” Hagan lo que El les diga ” ( Jn 2,5 )

Actualmente, la Congregación ( 400 religiosas ), está presente en 14 Países. En África: Togo y Costa de Márfil. En América del Norte. En América del Sur: Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Argentina. En Asia: Corea del Sur, Japón y India. En Europa: España, Francia e Italia. Las religiosas desempeñan su misión en el plano de la Educación, por medio de colegios y liceos. Allí se ocupan de la enseñanza, animación pastoral, responsabilidades educativas etc., Esta misión la realizan también en centros no propios.

En el campo de la salud, están presentes en hospitales, dispensarios, residencias de la tercera edad, visita a los encarcelados etc.,

En la pastoral eclesial, su misión es importante en las parroquias, catequesis.

En la Familia Marianista, acompañan comunidades de laicos. Se privilegia la opción preferencial por los pobres y la presencia entre los jóvenes.

Concluimos con aquello que el P. Chaminade respondió a Adela cuando le pidió redactara las Constituciones, sabiendo que el mundo ha cambiado y también su lenguaje, la intuición primera permanece:

“Es preciso multiplicar cristianos construir la religión cristiana hacer de los/as jóvenes verdaderos Congregantes; reunir asambleas organizar retiros vuestra comunidad estará compuesta, toda ella, de religiosas misioneras.”

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