Nuestro fundador, el P. Guillermo José Chaminade, recibió de Dios el carisma marianista. Lo estamos tratando de encarnar en el siglo XXI. Una parte clave del carisma es lo que llamamos la “composición mixta” o el hecho de que los Hermanos y los sacerdotes son iguales en derechos, pero distintos en sus funciones o ministerios.

Primero, un joven recibe la llamada de ser marianista. Dentro de la vocación marianista, unos reciben la llamada de ser Hermanos y otros la llamada de ser sacerdotes. El ser marianista es la base y la raíz de ser o Hermano o sacerdote. Juntos formamos parte de la Compañía de María o los marianistas. Los laicos marianistas y los de la “Alianza” y del “Estado” (laicos con votos privados) también forman, juntos con nosotros, la Familia Marianista. Juntos colaboramos en nuestras obras y en proyectos de evangelización, poniendo nuestro carisma a la disposición de la Iglesia.

El plan del P. Chaminade era que los sacerdotes en primer lugar sirvieran a los Hermanos en el sentido de celebrar la Eucaristía diaria, predicar los retiros mensuales a los Hermanos, darles la dirección espiritual y en general animarlos espiritualmente. Los sacerdotes son, para la Compañía de María, la sal que da sabor a nuestra congregación.

Su primera responsabilidad es a la Compañía de María…a los Hermanos.

Solamente después de atender a su primera responsabilidad, los sacerdotes marianistas salen a atender a los demás en parroquias, etc. Pero no salen solos, sino CON LOS HERMANOS. El apostolado marianista es comunitario. Los sacerdotes después de ser la sal para los Hermanos, salen con ellos a trabajar. Se complementan y forman, fuera de la comunidad, lo que son dentro: una familia, dando testimonio de las virtudes de Jesús y de María y su presencia en este mundo.

La MISIÓN de un marianista es distinta del APOSTOLADO marianista. La misión es formar comunidades de fe en Jesús como María lo hace ahora y lo hacía antes y a que Ella nos invita a cooperar. Los sacerdotes marianistas y los Hermanos marianistas comparten la misma misión, como los laicos marianistas comparten la misión con nosotros quienes pertenecemos a la vida consagrada de la Iglesia. Compartimos la misma espiritualidad y el mismo carisma. Juntos cooperamos en elapostolado que tiene diferentes formas: parroquias, colegios, universidades, albergues, normales, etc. En estos apostolados los sacerdotes funcionan como sacerdotes y los Hermanos como Hermanos. El carisma marianista no funciona si no hay familia marianista trabajando, viviendo y cooperando juntos.

En la comunidad religiosa, los sacerdotes lavan trastes, limpian los baños, etc. como lo hacen los Hermanos. En la mayoría de nuestras comunidades, un Hermano es superior y no el sacerdote. El P. Chaminade quería la fraternidad verdadera y el auténtico espíritu de familia en nuestras comunidades. Este espíritu de familia se logra solamente si no hay privilegios, rangos y distinciones sociales entre los Hermanos y los sacerdotes.

Se dice que en la Iglesia, nosotros los marianistas somos los únicos con este espíritu de igualdad entre los Sacerdotes y los Hermanos. Esto hay que seguir comprobando….

El sacerdocio marianista es distinto del sacerdocio diocesano por las siguientes características:

Carisma marianista

Vida comunitaria Composición Mixta

La Iglesia necesita tanto a los sacerdotes diocesanos como a los sacerdotes religiosos, en este caso, los marianistas. La Iglesia es jerárquica y carismática y nosotros los marianistas pertenecemos a la parte carismática. Somos un complemento a la Iglesia jerárquica y los sacerdotes diocesanos son complementos a la Iglesia carismática.

Ninguna vocación es mejor que otra. Dios invita a unos jóvenes a ser sacerdotes diocesanos y a otros a la vida consagrada. La Iglesia, el Cuerpo Místico de Jesús, no sería completo sin las dos vocaciones. Juntos con las Hermanas y los laicos, formamos el Cuerpo de Jesús en este mundo.

Unos detalles más…En el momento de profesar sus votos perpetuos en la Compañía de María (normalmente después de 4 o 5 años en la Compañía de María) el joven Hermano puede pedir el sacerdocio marianista. El Superior General y su Consejo consultan a los Hermanos y a los sacerdotes con quienes el joven hubiera vivido y responden a su pedido. El seminario marianista queda en Roma, Italia.

Espero que ésta sencilla explicación del sacerdocio marianista les ayude a comprender un poquito más la vocación marianista.

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